Se trata de una dieta alimenticia fundamentada en la vigilancia de la ingesta de alimentos con bajo índice glucémico. Esta dieta no se fija tanto en el índice de contenido calórico (calorías) de los alimentos, tal y como se pensaba a finales del siglo XX, por esta razón se permite comer una cierta cantidad de alimentos con grasas, Hidratos de carbono y Proteínas en cantidades relativamente grandes.
El principal objetivo de esta dieta es procurar no disparar el nivel de insulina en la sangre y procurar mentenerlo lo más estable posible. Se sabe, por la investigación realizada a diabéticos que la ingesta de ciertos alimentos provoca mayores concentraciones de insulina en sangre que otros: la capacidad de este efecto se denomina índice glicémico. Los alimentos con mayor índice glícémico provocan una mayor concentración de insulina en sangre, mientras que los de bajo índice provocan apenas una mayor concentración de insulina en sangre.
La insulina regula la cantidad de azúcar en la sangre, y la cantidad de azúcar en sangre indica a nuestro cerebro la necesidad de comer (apetito), si mantenemos constante el nivel de insulina con la alimentación. Tendremos un apetito normal, e incluso puede que a veces no comamos nada más que lo necesario.
Existen tablas con índice glicémico de los alimentos, pero por regla general se puede decir:
Consulte con su médico la conveniencia de adoptar esta dieta.